Mi vida siempre ha girado en torno a 4 cosas fundamentales que han sido las que me han mantenido en pie y a las que he dedicado mi tiempo: La familia, los amigos, el taekwondo y los estudios. Los amigos y el taekwondo van directamente relacionados, ya que en el taekwondo he conocido a los que han llegado a ser mis mejores amigos.
Mi familia se puede dividir en varias partes: En primer lugar están mis padres y mi hermano. En un segundo plano se encuentra Andrea, la novia de mi hermano. Y despues, en un tercer plano podría situar al resto de la familia: primos, tios, abuelos… A ellos tengo que agradecerles el haber estado siempre ahi. Se que es lo mas normal, que la familia nunca te abandone. Pero visto lo visto, y los momentos que me han tocado vivir, tengo que dar las gracias enormemente al apoyo que me han dado. Sobre todo a mis padres y mi hermano que son seguramente los que peor lo han pasado, peor que yo y que cualquier otra persona.
De mis amigos no se que podría decir. Los he tenido de todos los tipos. Los típicos “conocidos” que te saludan por la calle pero que nunca te has parado a hablar con ellos, los que te preguntan cada 6 meses si todo va bien, los que ves a diarios y intercambias 5 palabras con ellos, los que mantienen conversaciones contigo a diario pero nunca podrán llegar a ser tus mejores amigos pero siempre han estado ahi, los que forman parte de tu vida porque son tus mejores amigos, y por ultimo, los especiales. Aquellos a los que les debes muchas cosas, porque siempre te han apollado y aquellos con los que has compartido todo: alegrías, ilusiones y sentimientos. Este grupo es muy reducido, porque si fuera muy amplio, perdería la esencia que le caracteriza. Tambien hay que mencionar, por desgracia, a aquellos amigos que te decepcionan. Aquellos de los que esperas mucho y a la hora de la verdad no te dan nada, desaparecen. Es una pena, pero siempre tiene que haber de todo…
No me voy a poner a nombrar personas, he distinguido diferentes clases de amigos. De menor a mayor importancia. Cada cual que se situe donde lo crea oportuno, creo que la mayoría acertara. Solo decir que en el ultimo grupo, en ese en el cual se encuentran los amigos especiales, solo hay 3 personas: dos chicas y un chico. Creo que despues de leer este libro, seras capaz de decir quienes son.
En lo que se refiere a los estudios, podría distinguir 2 etapas. El antes y el despues. El antes de la meningitis y el despues. De momento solo contare el “antes” y el despues lo contare mas tarde, relacionándolo con otras cosas que vendrán a continuación. Yo siempre he sido un alumno que destacaba en los estudios. Segun decían mis padres, abuelos y compañía “era un niño muy inteligente”. Pero claro, ¿que abuelos no han dicho nunca eso de sus nietos? Al final el tiempo les dio la razón. En clase me aburría, me aburría muchísimo. Empezaban a explicar cosas que yo ya sabia, porque me las habían enseñado en casa, porque las había oído en algún sitio o por algún extraño motivo. Porque esta claro que las cosas hay que aprenderlas. Por muy listo que se sea, alguien tiene que enseñarte las cosas, y despues, dependiendo de tu inteligencia y de las ganas que le pongas, las aprendes en mayor o menor grado. El caso es que yo sabia todo lo que me querían enseñar en la ikastola. La profesora se dio cuenta de ello y en 4º de primaria aviso a mis padres de unas supuestas pruebas de inteligencia que se les hacían a niños de altas capacidades. Mis padres me preguntaron si me apetecia hacerlas, lo cual se lo agradezco, y yo dije que si. Era una manera de escapar a alguna de esas aburridas clases de matematicas en las que te enseñaban a sumar cuando yo ya sabia multiplicar y dividir.
Estube durante unos meses faltando a clase de vez en cuando para ir a la biblioteca de la ikastola. Alli me esperaban unos señores extraños que terminaron cayéndome bien y que me hacían preguntas de todo tipo. No era un test de inteligencia como los de hoy en dia, en los que te hacen cuatro preguntas y con eso creen saber tu coeficiente intelectual. A mi me practicaron todo tipo de pruebas, relacionadas con el calculo mental, lógica, expresión oral, agilidad mental…
El resultado fue claro, y vino a mi casa en un sobre blanco que todavía recuerdo. “El alumno Asier Lorenzo Perez es catalogado como un alumno de altas capacidades ya que tiene un coeficiente intelectual de 143”. Mis padres me lo enseñaron, sonrientes. Pero yo no sabia que significaba ese numerito: 143. Mas tarde lo comprendi. Resulta que el coeficiente intelectual medio de la población es de unos 90-100. A partir de 110 se puede considerar a una persona “inteligente” y de ahi en adelante, a cada numero que pasaba, eras mas “listo” por decirlo de alguna manera. Es decir, mediante esta carta que aun conservo en una carpeta en mi casa, me estaban haciendo saber que yo que yo era un superdotado. Me plantearon la posibilidad de adelantarme un curso. Es decir, pasar de 4º a 6º de primaria. Pero claro, dejaría de estar con mis amigos de clase, y por aquel entonces aquello era algo no negociable para mi. Dije que no rotundamente y mis padres aceptaron mi decisión.
Esto hizo que yo continuara aburriéndome en clase, pero en cierto modo estaba contento. Contento de poder seguir estando con mis amigos en clase, y no con 20 niños mayores que yo que me pudieran llamar “cerebrito” a todas horas. Creo que fue una buena decisión a pesar de todo.
Llego el cambio al instituto y cambiaron muchas cosas. La chica que desde toda la vida me gustaba en la ikastola se fue a otro colegio y no volvi a verla. Pero era cosa de críos, una idea que tenia metida en la cabeza y que estuvo durante años ahi, dando vueltas. Se puede decir que fue la primera chica que me gusto de verdad, pero rápidamente me di cuenta de que no era para tanto, porque al segundo mes de instituto ya no me acordaba de ella. Se había abierto un nuevo mundo ante mis ojos. La gente fumaba en la puerta del instituto yo yo había pasado de ser el mayor de la ikastola a ser el mas joven del instituto. Coincidi un año con mi hermano en el instituto y el saber que mi hermano andaba por allí me ayudo mucho a que nadie se metiera conmigo. Nunca he tenido ninguna pelea o ningún problema serio con nadie, y eso es todo un record si me pongo a mirar otros casos. Tal vez el hecho de que yo hiciera taekwondo haya ayudado algo para que esto haya sido posible. El saber que si te metes con alguien te puede dar dos patadas en la cara en menos de lo que tardas en insultarle, puede hacer que te lo pienses dos veces antes de hacer nada.
Mis notas en el instituto no bajaron en absoluto. Eso si, yo seguía aburriéndome y rápidamente hice amigos en mi clase. El aburrimiento y los amigos desencadenaron en algo lógico: mal comportamiento. No es que yo haya sido un alumno problematico, de estos que contestan mal y preparan follones. Simplemente me faltaba atención en clase. Me pasaba las clases hablando y buscando maneras mas entretenidas de pasar la hora que escuchando al profesor. Eso me trajo un ligero descenso en las notas, ya que en la ESO el comportamiento cuenta casi tanto como los exámenes. De todos modos en las notas de final de ciclo, es decir, en las notas de la 3º evaluación de 2º de la ESO, saque 12 sobresalientes en 12 asignaturas, todo un record.
Al año siguiente las cosas cambiaron y no puedo decir hasta que punto, porque sinceramente no me acuerdo. El curso empezó en septiembre y en noviembre cogi la meningitis que me hizo perderme el resto del curso. Por eso mismo ni me acuerdo del mes de septiembre y incluso recuerdo pocos detalles de aquel verano. Pero ya hablare mas adelante de todo ello. El caso es que aquí termina el Asier Lorenzo de “antes” en lo que a los estudios se refiere.
Podria decir muchas cosas acerca del taekwondo pero resumiéndolas todas, diría que es lo que mas satisfacciones y alegrías me ha dado en mi vida. Aunque haya habiado momentos muy malos y grandes desilusiones.
El taekwondo, para quien no lo sepa, es un deporte de artes marciales en el que hay tres modalidades. Pumse, que es una combinación de técnica y coordinación. Exhibicion, que es una coreografia de piruetas y acrobacias en la que se rompen corchos. Y por ultimo el combate, las mas conocida de todas y que se trata básicamente de pelear, utilizando patadas y ganando a tu adversario. Yo he practicado las tres, y creo que a un alto nivel además.
Empece el taekwondo con 4 años en Pozokoetxe, mi antiguo colegio que luego se convertiría en Arizko Ikastola. Despues, el profesor del colegio se fue al gimnasio The Masters, que estaba en Basauri. Por lo que mis padres nos apuntaron a mi hermano y a mi al gimnasio y allí empezamos a ver aquel deporte de una manera diferente, mas competitiva y mas interesante.
Tanto mi hermano como yo teníamos grandes cualidades para dedicarnos al taekwondo y eso hizo que con algo de esfuerzo consiguiéramos rápidamente ganar algunos títulos. Hasta los 11 años, solo me dedique al pumse y gane 5 campeonatos de Euskadi de esta modalidad. En los siguientes años, mientras practicaba las otras dos modalidades, gane otros 3 campeonatos más, hasta la edad de los 14 años. La exhibición siempre ha sido una modalidad que me ha encantado. Nuestro gimnasio solo se presento dos veces al campeonato de Euskadi. La primera fue cuando yo era muy pequeño y el equipo estaba formado por 9 personas, todas ellas 2 e incluso 3 años mas mayores que yo. La verdad es que no se porque el entrenador se decidió por cogerme a mí para aquella exhibición, era demasiado pequeño comparado con mis compañeros y no tuve un gran papel en aquella coreografía. El caso es que a pesar de que nuestra exhibición era muy superior a la de nuestros grandes rivales en el campeonato, los jueces dieron ganadores a nuestros adversarios y hubo una gran polémica arbitral. Nuestro entrenador se enfado mucho y no volvimos a presentarnos al campeonato hasta dentro de bastantes años.
Yo fui el único que estuvo presente en el 2º asalto al campeonato. Preparamos una exhibición como para ser campeones de España, y yo era el eje de todo aquel tinglado. Yo hacia la mayoría de saltos y piruetas y yo rompía mas del 50% de los corchos, con patadas voladoras que ni tan siquiera yo me creía que pudiera hacer. Los ensayos fueron durísimos. Recuerdo infinidad de fines de semana en los que ensayamos más de 8 horas diarias a pesar de que quedaran meses para el campeonato. Pero al igual que en pumse y combate, esa fue una de las características que hizo que nuestro gimnasio triunfara en los campeonatos: el sacrificio. He estado castigado durante horas y horas y he recibido broncas y charlas que no merecía en la mayoría de los casos. El entrenador siempre se mostro especialmente duro conmigo, pero al final me demostró que aunque los métodos utilizados nunca fueron los correctos, el sacrificio tuvo su recompensa, por eso solo puedo echarle en cara una cosa y no tiene nada que ver conmigo; lo explicare más adelante.
Aquel año ganamos el campeonato de exhibición de Euskadi y estábamos preparados para ganar el de España. Pero circunstancias que escaparon de nuestro alcance evitaron lo que podría haber sido un gran éxito. Yo cogí meningitis y al igual que paso con los estudios, el taekwondo se corto drásticamente. El equipo fue sin mí al campeonato y aunque está mal que yo diga esto, ellos mismos me han dicho que hicieron el ridículo, quedaron últimos. La exhibición estaba preparada para mi, y no consiguieron encontrar un sustituto capaz de hacer todo lo que yo hacía. De todos modos, tengo que agradecerles enormemente a ellos el gesto que tuvieron en el campeonato de España acordándose de mí.
El combate es la última y más interesante modalidad del taekwondo en mi opinión. El taekwondo es un deporte olímpico y la única disciplina en la cual se compite es el combate. Mi gimnasio siempre ha tenido grandes competidores en esta modalidad: campeones de España, de Europa, del mundo e incluso un subcampeón olímpico. El liston estaba muy alto y en los entrenamientos me daba miedo pelear con gente tan capacitada. De todos modos creo que me adapte rápido. Empecé con 11 años y a los 12 gane mi primer campeonato de Euskadi cadete. En total fueron 2 campeonatos cadetes y 3 juniors, aparte de unos cuantos torneos a nivel regional y estatal. En 2004, en Avilés, gane el campeonato de España cadete, el campeonato más importante que he ganado en taekwondo. Ese título me dio la opción de ir en verano a una concentración con la selección española a Murcia junto con la selección francesa, la belga y la portuguesa, en la cual mi entrenador del gimnasio era el seleccionador nacional. No recuerdo muchos detalles de aquella estancia, puesto que fue solo un par de meses antes de la meningitis y ese periodo se ha borrado de mi mente inconscientemente. Con la meningitis también acabo el combate y las posibilidades que tenia de ir a campeonatos de Europa o incluso del mundo con la selección española. Deje el taekwondo en la cima de mi carrera deportiva, por decirlo de alguna manera.
Mi familia se puede dividir en varias partes: En primer lugar están mis padres y mi hermano. En un segundo plano se encuentra Andrea, la novia de mi hermano. Y despues, en un tercer plano podría situar al resto de la familia: primos, tios, abuelos… A ellos tengo que agradecerles el haber estado siempre ahi. Se que es lo mas normal, que la familia nunca te abandone. Pero visto lo visto, y los momentos que me han tocado vivir, tengo que dar las gracias enormemente al apoyo que me han dado. Sobre todo a mis padres y mi hermano que son seguramente los que peor lo han pasado, peor que yo y que cualquier otra persona.
De mis amigos no se que podría decir. Los he tenido de todos los tipos. Los típicos “conocidos” que te saludan por la calle pero que nunca te has parado a hablar con ellos, los que te preguntan cada 6 meses si todo va bien, los que ves a diarios y intercambias 5 palabras con ellos, los que mantienen conversaciones contigo a diario pero nunca podrán llegar a ser tus mejores amigos pero siempre han estado ahi, los que forman parte de tu vida porque son tus mejores amigos, y por ultimo, los especiales. Aquellos a los que les debes muchas cosas, porque siempre te han apollado y aquellos con los que has compartido todo: alegrías, ilusiones y sentimientos. Este grupo es muy reducido, porque si fuera muy amplio, perdería la esencia que le caracteriza. Tambien hay que mencionar, por desgracia, a aquellos amigos que te decepcionan. Aquellos de los que esperas mucho y a la hora de la verdad no te dan nada, desaparecen. Es una pena, pero siempre tiene que haber de todo…
No me voy a poner a nombrar personas, he distinguido diferentes clases de amigos. De menor a mayor importancia. Cada cual que se situe donde lo crea oportuno, creo que la mayoría acertara. Solo decir que en el ultimo grupo, en ese en el cual se encuentran los amigos especiales, solo hay 3 personas: dos chicas y un chico. Creo que despues de leer este libro, seras capaz de decir quienes son.
En lo que se refiere a los estudios, podría distinguir 2 etapas. El antes y el despues. El antes de la meningitis y el despues. De momento solo contare el “antes” y el despues lo contare mas tarde, relacionándolo con otras cosas que vendrán a continuación. Yo siempre he sido un alumno que destacaba en los estudios. Segun decían mis padres, abuelos y compañía “era un niño muy inteligente”. Pero claro, ¿que abuelos no han dicho nunca eso de sus nietos? Al final el tiempo les dio la razón. En clase me aburría, me aburría muchísimo. Empezaban a explicar cosas que yo ya sabia, porque me las habían enseñado en casa, porque las había oído en algún sitio o por algún extraño motivo. Porque esta claro que las cosas hay que aprenderlas. Por muy listo que se sea, alguien tiene que enseñarte las cosas, y despues, dependiendo de tu inteligencia y de las ganas que le pongas, las aprendes en mayor o menor grado. El caso es que yo sabia todo lo que me querían enseñar en la ikastola. La profesora se dio cuenta de ello y en 4º de primaria aviso a mis padres de unas supuestas pruebas de inteligencia que se les hacían a niños de altas capacidades. Mis padres me preguntaron si me apetecia hacerlas, lo cual se lo agradezco, y yo dije que si. Era una manera de escapar a alguna de esas aburridas clases de matematicas en las que te enseñaban a sumar cuando yo ya sabia multiplicar y dividir.
Estube durante unos meses faltando a clase de vez en cuando para ir a la biblioteca de la ikastola. Alli me esperaban unos señores extraños que terminaron cayéndome bien y que me hacían preguntas de todo tipo. No era un test de inteligencia como los de hoy en dia, en los que te hacen cuatro preguntas y con eso creen saber tu coeficiente intelectual. A mi me practicaron todo tipo de pruebas, relacionadas con el calculo mental, lógica, expresión oral, agilidad mental…
El resultado fue claro, y vino a mi casa en un sobre blanco que todavía recuerdo. “El alumno Asier Lorenzo Perez es catalogado como un alumno de altas capacidades ya que tiene un coeficiente intelectual de 143”. Mis padres me lo enseñaron, sonrientes. Pero yo no sabia que significaba ese numerito: 143. Mas tarde lo comprendi. Resulta que el coeficiente intelectual medio de la población es de unos 90-100. A partir de 110 se puede considerar a una persona “inteligente” y de ahi en adelante, a cada numero que pasaba, eras mas “listo” por decirlo de alguna manera. Es decir, mediante esta carta que aun conservo en una carpeta en mi casa, me estaban haciendo saber que yo que yo era un superdotado. Me plantearon la posibilidad de adelantarme un curso. Es decir, pasar de 4º a 6º de primaria. Pero claro, dejaría de estar con mis amigos de clase, y por aquel entonces aquello era algo no negociable para mi. Dije que no rotundamente y mis padres aceptaron mi decisión.
Esto hizo que yo continuara aburriéndome en clase, pero en cierto modo estaba contento. Contento de poder seguir estando con mis amigos en clase, y no con 20 niños mayores que yo que me pudieran llamar “cerebrito” a todas horas. Creo que fue una buena decisión a pesar de todo.
Llego el cambio al instituto y cambiaron muchas cosas. La chica que desde toda la vida me gustaba en la ikastola se fue a otro colegio y no volvi a verla. Pero era cosa de críos, una idea que tenia metida en la cabeza y que estuvo durante años ahi, dando vueltas. Se puede decir que fue la primera chica que me gusto de verdad, pero rápidamente me di cuenta de que no era para tanto, porque al segundo mes de instituto ya no me acordaba de ella. Se había abierto un nuevo mundo ante mis ojos. La gente fumaba en la puerta del instituto yo yo había pasado de ser el mayor de la ikastola a ser el mas joven del instituto. Coincidi un año con mi hermano en el instituto y el saber que mi hermano andaba por allí me ayudo mucho a que nadie se metiera conmigo. Nunca he tenido ninguna pelea o ningún problema serio con nadie, y eso es todo un record si me pongo a mirar otros casos. Tal vez el hecho de que yo hiciera taekwondo haya ayudado algo para que esto haya sido posible. El saber que si te metes con alguien te puede dar dos patadas en la cara en menos de lo que tardas en insultarle, puede hacer que te lo pienses dos veces antes de hacer nada.
Mis notas en el instituto no bajaron en absoluto. Eso si, yo seguía aburriéndome y rápidamente hice amigos en mi clase. El aburrimiento y los amigos desencadenaron en algo lógico: mal comportamiento. No es que yo haya sido un alumno problematico, de estos que contestan mal y preparan follones. Simplemente me faltaba atención en clase. Me pasaba las clases hablando y buscando maneras mas entretenidas de pasar la hora que escuchando al profesor. Eso me trajo un ligero descenso en las notas, ya que en la ESO el comportamiento cuenta casi tanto como los exámenes. De todos modos en las notas de final de ciclo, es decir, en las notas de la 3º evaluación de 2º de la ESO, saque 12 sobresalientes en 12 asignaturas, todo un record.
Al año siguiente las cosas cambiaron y no puedo decir hasta que punto, porque sinceramente no me acuerdo. El curso empezó en septiembre y en noviembre cogi la meningitis que me hizo perderme el resto del curso. Por eso mismo ni me acuerdo del mes de septiembre y incluso recuerdo pocos detalles de aquel verano. Pero ya hablare mas adelante de todo ello. El caso es que aquí termina el Asier Lorenzo de “antes” en lo que a los estudios se refiere.
Podria decir muchas cosas acerca del taekwondo pero resumiéndolas todas, diría que es lo que mas satisfacciones y alegrías me ha dado en mi vida. Aunque haya habiado momentos muy malos y grandes desilusiones.
El taekwondo, para quien no lo sepa, es un deporte de artes marciales en el que hay tres modalidades. Pumse, que es una combinación de técnica y coordinación. Exhibicion, que es una coreografia de piruetas y acrobacias en la que se rompen corchos. Y por ultimo el combate, las mas conocida de todas y que se trata básicamente de pelear, utilizando patadas y ganando a tu adversario. Yo he practicado las tres, y creo que a un alto nivel además.
Empece el taekwondo con 4 años en Pozokoetxe, mi antiguo colegio que luego se convertiría en Arizko Ikastola. Despues, el profesor del colegio se fue al gimnasio The Masters, que estaba en Basauri. Por lo que mis padres nos apuntaron a mi hermano y a mi al gimnasio y allí empezamos a ver aquel deporte de una manera diferente, mas competitiva y mas interesante.
Tanto mi hermano como yo teníamos grandes cualidades para dedicarnos al taekwondo y eso hizo que con algo de esfuerzo consiguiéramos rápidamente ganar algunos títulos. Hasta los 11 años, solo me dedique al pumse y gane 5 campeonatos de Euskadi de esta modalidad. En los siguientes años, mientras practicaba las otras dos modalidades, gane otros 3 campeonatos más, hasta la edad de los 14 años. La exhibición siempre ha sido una modalidad que me ha encantado. Nuestro gimnasio solo se presento dos veces al campeonato de Euskadi. La primera fue cuando yo era muy pequeño y el equipo estaba formado por 9 personas, todas ellas 2 e incluso 3 años mas mayores que yo. La verdad es que no se porque el entrenador se decidió por cogerme a mí para aquella exhibición, era demasiado pequeño comparado con mis compañeros y no tuve un gran papel en aquella coreografía. El caso es que a pesar de que nuestra exhibición era muy superior a la de nuestros grandes rivales en el campeonato, los jueces dieron ganadores a nuestros adversarios y hubo una gran polémica arbitral. Nuestro entrenador se enfado mucho y no volvimos a presentarnos al campeonato hasta dentro de bastantes años.
Yo fui el único que estuvo presente en el 2º asalto al campeonato. Preparamos una exhibición como para ser campeones de España, y yo era el eje de todo aquel tinglado. Yo hacia la mayoría de saltos y piruetas y yo rompía mas del 50% de los corchos, con patadas voladoras que ni tan siquiera yo me creía que pudiera hacer. Los ensayos fueron durísimos. Recuerdo infinidad de fines de semana en los que ensayamos más de 8 horas diarias a pesar de que quedaran meses para el campeonato. Pero al igual que en pumse y combate, esa fue una de las características que hizo que nuestro gimnasio triunfara en los campeonatos: el sacrificio. He estado castigado durante horas y horas y he recibido broncas y charlas que no merecía en la mayoría de los casos. El entrenador siempre se mostro especialmente duro conmigo, pero al final me demostró que aunque los métodos utilizados nunca fueron los correctos, el sacrificio tuvo su recompensa, por eso solo puedo echarle en cara una cosa y no tiene nada que ver conmigo; lo explicare más adelante.
Aquel año ganamos el campeonato de exhibición de Euskadi y estábamos preparados para ganar el de España. Pero circunstancias que escaparon de nuestro alcance evitaron lo que podría haber sido un gran éxito. Yo cogí meningitis y al igual que paso con los estudios, el taekwondo se corto drásticamente. El equipo fue sin mí al campeonato y aunque está mal que yo diga esto, ellos mismos me han dicho que hicieron el ridículo, quedaron últimos. La exhibición estaba preparada para mi, y no consiguieron encontrar un sustituto capaz de hacer todo lo que yo hacía. De todos modos, tengo que agradecerles enormemente a ellos el gesto que tuvieron en el campeonato de España acordándose de mí.
El combate es la última y más interesante modalidad del taekwondo en mi opinión. El taekwondo es un deporte olímpico y la única disciplina en la cual se compite es el combate. Mi gimnasio siempre ha tenido grandes competidores en esta modalidad: campeones de España, de Europa, del mundo e incluso un subcampeón olímpico. El liston estaba muy alto y en los entrenamientos me daba miedo pelear con gente tan capacitada. De todos modos creo que me adapte rápido. Empecé con 11 años y a los 12 gane mi primer campeonato de Euskadi cadete. En total fueron 2 campeonatos cadetes y 3 juniors, aparte de unos cuantos torneos a nivel regional y estatal. En 2004, en Avilés, gane el campeonato de España cadete, el campeonato más importante que he ganado en taekwondo. Ese título me dio la opción de ir en verano a una concentración con la selección española a Murcia junto con la selección francesa, la belga y la portuguesa, en la cual mi entrenador del gimnasio era el seleccionador nacional. No recuerdo muchos detalles de aquella estancia, puesto que fue solo un par de meses antes de la meningitis y ese periodo se ha borrado de mi mente inconscientemente. Con la meningitis también acabo el combate y las posibilidades que tenia de ir a campeonatos de Europa o incluso del mundo con la selección española. Deje el taekwondo en la cima de mi carrera deportiva, por decirlo de alguna manera.
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